Es hora de legalizar los hongos de Psilocibina

Lo siguiente es la traducción del ingles de un post por los autores Jerry B. Brown y Julie M. Brown.

La descriminalización de la psilocibina que tomo lugar el 7 de mayo por votantes de Denver (Estados Unidos), seguido por el voto unánime del Consejo de la ciudad de Oakland (Estados Unidos) el 4 de junio para descriminalizar las plantas y hongos psicoactivas, ha revivido la conversación alrededor de la legalización de hongos mágicos.

En contraste con la “Legalización”, la “descriminalización” involucra el afloje de penalidades criminales por el uso de psilocibina y, como en el caso de la legislación de Denver, hace que la posesión y el uso personal tenga “la menor prioridad para la ley”.

En California (Estados Unidos), activistas están haciendo un borrador de una iniciativa para descriminalizar el uso “medicinal, terapéutico y religioso” de la psilocibina para el 2020. Iniciativas similares en Oregon y Vermont (Ambos en Estados Unidos) también hacen un llamado para el establecimiento de “sesiones de bienestar con psilocibina” supervisados.

Mientras estas iniciativas, incluyendo la “medicalización” de la psilocibina para usos terapéuticos clínicamente aprobados, son un paso importante en la dirección correcta, creemos que es momento de ir más lejos.

Es tiempo de legalizar por completo la psilocibina, tanto la versión sintética tomada en capsulas para investigaciones como la variedad natural encontrada en más de cien especies de hongos que la contienen alrededor del mundo.

La votación en Denver, provoco que Michael Pollan escribiría un articulo (New York Times, 10 de mayo) advirtiendo que “todavía no sabemos suficiente sobre esto para legalizarlo”. Como el autor del exitoso libro “Como cambiar tu mente” (How to change your Mind), una exploración de los avances científicos impulsando el renacimiento psicodélico, Pollan debería estar más al tanto.

De hecho, sabemos muchísimo sobre la psilocibina. Durante los 1950s y 1960s, mas de 1,000 ensayos académicos fueron publicados reportando las investigaciones con aproximadamente 40,000 humanos mostrando la promesa de una variedad de substancias psicodélicas incluyendo la psilocibina para ayudar a las personas sufriendo de adicción, autismo, depresión, desorden obsesivo compulsivo, esquizofrenia y reincidencia criminal.

Esta investigación pionera fue rápidamente olvidada en el latigazo mediático e histeria política que culmino en 1970 con la Guerra contra las Drogas de Nixon. En esa época la psilocibina, que no es toxica ni adictiva, fue clasificada como una substancia controlada de nivel 1 por la agencia de control de drogas de los Estados Unidos (DEA). Lo que significa que “no tiene ningún uso para tratamiento médico aprobado”.

Investigaciones rigurosas han provisto de evidencia clínica que la psilocibina sintética puede facilitar experiencias religiosas auténticas. En un experimento conducido el Viernes Santo de 1962, dos grupos de estudiantes protestantes fueron convocados al sótano de la capilla Marsh, en Boston (Estados Unidos).

En este experimento doble ciego la mitad de los estudiantes fueron provistos de capsulas de psilocibina mientras que el grupo de control recibió niacina. Casi todos los estudiantes que recibieron psilocibina reportaron experiencias profundamente místicas.

Estos avances pioneros, algunos de los cuales están siendo replicados a través de investigaciones contemporáneas en la Universidad de Nueva York y la Universidad de Medicina John Hopkins, representan hitos significativos que justificaran finalmente la legalización de la psilocibina y otros psicodélicos, pero solamente para usos terapéuticos y médicos aprobados, basados en las pruebas clínicas de 3 fases y la aprobación de la FDA.

¿Pero y que hay del resto de nosotros? ¿Qué pasa con la mayoría de las personas que no están sufriendo de adicción, depresión o trauma y quien, entonces, no van a beneficiarse del “modelo medico” emergente de psicodélicos?

¿Qué pasa con los CEOS y programadores de computadoras de Silicon Valley (Estados Unidos) que están haciendo micro-dosis (ingiriendo pequeñas cantidades no psicodélicas de psilocibina) cada 4 días para mejorar su creatividad y aumentar su rendimiento?

Que hay de los 27% de americanos que se identificaron en una encuesta del año 2017 como “espirituales, pero no religiosos”, algunos de los quienes están explorando psicodélicos como un camino hacia dios?

¿No deberíamos todos tener acceso legal y económico a la psilocibina, una sustancia natural que mejorar profundamente la calidad de la vida?

No deberíamos todos tener el mismo derecho a usar la psilocibina, como fue otorgado, bajo el acto federal de 1994 de Restauración de Libertad Religiosa, a miembros de la Iglesia de Nativos Americanos, ¿que usan peyote (conteniendo el psicoactivo mezcalina) y a los participantes del Santo Daime que usa la ayahuasca (contenido el psicoactivo DMT) en sus ritos religiosos?

Por supuesto, la legalización de la psilocibina debería ser acompañada de una campaña educativa sobre la responsabilidad de su uso y por la creación de espacios seguros donde adultos sanos puedan usarla con la asistencia de guías entrenados.

Es tiempo de dejar de perseguir y encarcelar personas cuyo único crimen es buscar el crecimiento personal y una mayor creatividad, incluso espiritualidad a través de una planta natural, como tantos de nuestros ancestros en la familia humana han hecho durante milenios.

Jerry B. Brown, Ph.D. y Julie M. Brown, M.A., son co-autores de “The Psychedelic Gospels: The Secret History of Hallucinogens in Christianity”. Puedes visitar su sitio web aqui

La traducción de este post fue realizada por Macaws

Post original en ingles: https://psychedelictimes.com/it-is-time-to-legalize-psilocybin-mushrooms/Post original en ingles: https://

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